ISLANDIA

LA TIERRA DE HIELO.

CARLOS VERA

Existen varias sensaciones de libertad; el estar presente en un momento es la más grande de todas. Poder sentir como una brisa helada toca tu cuerpo, como una arena tan obscura y vacía te llena de vida, en el momento que cierras los ojos te provoca una sensación de incertidumbre, de intriga y sin rumbo a lo desconocido. Tener la libertad de elegir tus propios caminos, de recorrer un lugar de costa a costa, encontrarse con montañas que desembocan a una lluvia de agua impresionante. Poder ver esos animales que algun dia libres fueron, galopando por la inmensa tierra de hielo, una tierra que no es dueña de nadie, una tierra tan vieja que ha visto pasar sin fín de momentos, pero que aún se mantiene fuerte y en alto, tan alto como esas luces de colores infinitas que nos dejan ver sus magnitud. Cuando el cielo está tapizado de estrellas, bailando y alumbrando tan fuerte para poder ser reconocidas y que su presencia sea la guía a un camino donde ningún hombre ha llegado. El camino para poder ser libre, un aventurero sin rumbo solo un fiel aprendiz de esta tierra, la tierra infinita, la tierra de hielo.